¿Qué relación tiene el sueño con perder peso?

Algunos estudios sugieren que la privación del sueño, la cual implica dormir menos de 8 horas, disminuye la leptina y aumenta la ghrelina, por lo que el resultado sería un aumento del apetito. Además, durante el sueño se segrega hormona del crecimiento. Esta hormona, fundamental durante la infancia y la adolescencia, cumple también importantes funciones en el adulto, como estimular el depósito de calcio en el hueso, la formación de masa muscular, la eliminación de grasa (lipólisis), la activación del sistema inmunológico, entre otras funciones. El aumento de la serotonina también estimula la secreción de esta hormona. Por tanto, vamos a ver exactamente cómo influye el sueño y estas hormonas mencionadas en la pérdida de peso, por lo que podrás saber como perder peso y eliminar la grasa del abdomen casi sin esfuerzo con los siguientes consejos.

El papel de la rerotonina en la pérdida de peso

Así que, por lo antes explicado estimular la producción de serotonina puede resultar de mucha utilidad para quien desea bajar de peso, porque permite reducir el apetito, al mismo tiempo que se mantiene una situación de bienestar y relajación, además de mejorar el sueño. ¿Verdad que suena muy bien? Y llegados a este punto no faltará quien proponga: ¿Y por qué no tomamos serotonina y santo remedio? No es tan sencillo.

Además del hecho comprobado que la manipulación forzada de la serotonina causa resistencia de su efecto por inhibición de sus receptores, por lo que este tipo de tratamiento debe ser manejado por especialistas, resulta que tomar serotonina en forma directa no serviría de nada, porque no atraviesa la barrera hematoencefálica.

Esta barrera es un filtro muy eficiente que solo permite el paso de sustancias autorizadas al sistema nervioso central, y la serotonina no es una de ellas. Así que si queremos que aumente la serotonina tenemos que convencer al cerebro de fabricarla.

Para ello lo más importante es que tenga la materia prima, es decir, las moléculas necesarias para crearla, así como las condiciones que favorezcan su producción. La serotonina se forma a partir de un aminoácido proveniente de la dieta llamado triptófano. El triptófano, a diferencia de la serotonina sí atraviesa la barrera hematoencefálica, pero para ello es necesaria la presencia de insulina, por lo que su consumo debe acompañarse de carbohidratos. Este aminoácido está presente en lácteos, pescados azules, huevos, legumbres, cereales y frutos secos. ¿Recuerda cuando los abuelos nos recomendaban leche tibia con azúcar para contrarrestar el insomnio? Pues estaban proporcionando triptófano, presente en la leche, para la síntesis de serotonina,
junto con el azúcar que estimularía la insulina favoreciendo el paso de ese aminoácido a través de la barrera hematoencefálica, contribuyendo así a la síntesis de serotonina y ayudando a la formación de melatonina. De esta forma lograban inducir la relajación y el sueño. ¡Y eso mucho antes que se conociera la existencia de cualquiera de esas sustancias! ¿Quién puede poner en duda la sabiduría de los abuelos?

Supongo que ahora, el que pensó en tomar serotonina como un atajo estará haciéndose la misma pregunta sobre el triptófano. En este aspecto hay que ser muy cuidadoso, no es lo mismo hablar de un “nutriente’’, que de un “suplemento”. El uso de cualquier suplemento implica suministrar al organismo dosis que es muy difícil alcanzar con la dieta, y por la misma razón los resultados pueden ser muy diferentes. El consumo de L-triptófano en los años 8o generó una alarma que lo sacó del mercado por su relación con un cuadro clínico llamado “mialgia eosinofílica”. Al margen de si fue justificada o no, y de si el 5-HTriptofano, que es el suplemento que ahora existe, es seguro o no, lo cierto es que siendo un suplemento tiene efectos farmacológicos: indicaciones, contraindicaciones, y también interacciona con otros medicamentos, por lo que su consumo siempre debe ser limitado a la indicación del médico bajo situaciones controladas. La sobredosis de triptófano, o su combinación con ciertos medicamentos es causa del Síndrome de serotonina. que en algunos casos puede generar situaciones de extrema gravedad.

¿Cómo regulamos la serotonina para adelgazar?

Volviendo a nuestro tema. ¿Cómo aumentamos los niveles de serotonina cerebral sin atiborrarnos con pasteles que ocasionen elevaciones bruscas de insulina y nos aumenten de peso, y sin correr el riesgo con suplementos que puedan comprometer nuestra salud?

En primer lugar podemos incluir en la dieta alimentos ricos en triptófano, acompañándolos de carbohidratos de bajo índice glicémico. Además podemos sacar provecho de otros factores que estimulan la formación de este neurotransmisor: el ejercicio, por ejemplo, y si es posible al aire libre, ya que la luz también es un factor estimulante, practicar cualquier técnica de relajación, realizar actividades que resulten placenteras, y por supuesto, dormir al menos 8 horas al día.

Pero la serotonina no es el único neurotransmisor relacionado con el apetito. Hay que tomar en cuenta también la noradrenalina y la dopamina. La noradrenalina, como señalé con anterioridad, es un neurotransmisor predominantemente excitatorio, sus niveles aumentan durante las situaciones de estrés, y es estimulante del apetito. Pero esta no es una afirmación absoluta.